Texto Sarah Büchel Foto iStock

Los jefes más insólitos del mundo.

Una rescatadora de abejas de doce años, el creador de la semana laboral de cuatro días, el propietario de un castillo y una persona que dice 'sí' a todo: estos cuatro jefes de empresa son ejemplos de cómo el liderazgo puede ejercerse de una forma diferente. Con sus ideas poco convencionales aportan un soplo de aire fresco a la vida diaria de clientes y empleados.

Chris Morling: mi oficina es un castillo

¿Quién no querría trabajar con una sala de cine decorada al estilo de Star Wars, un gimnasio y una sala de reuniones similar a una cueva de hielo? Esto es exactamente lo que Chris Morling, CEO y fundador del portal de comparación «Money», hizo posible al situar, por tres millones de libras esterlinas, la sede de su empresa en un castillo de Inglaterra. Los casi cincuenta colaboradores de la empresa británica reciben un generoso bonus anual y cerveza gratis todos los viernes.

Andreas Ott: el repensador eficiente

Los empleados de la agencia creativa «Büro A+O» de Aarau (cantón de Argovia, Suiza) sólo trabajan cuatro días a la semana.Su jefe, Andreas Ott, ha introducido una semana de cuatro días laborales sin que esto afecte al salario. Su idea parte de que, gracias al tiempo libre que tienen, los empleados están menos estresados y se enferman menos. Conclusión: trabajan de forma más productiva y eficiente.

Mikaila Ulmer: la joven rescatadora de abejas

Mikaila Ulmer tenía tan sólo nueve años cuando lanzó su empresa «BeeSweet Lemonade» La joven estadounidense vende una limonada casera a base de linaza endulzada con miel de abeja. Mikaila dona una parte de los ingresos a organizaciones que tienen como objetivo salvar a las abejas de la extinción. La joven, que ahora tiene doce años, vende la limonada en varias docenas de supermercados 'Whole Food'. De este modo, se acerca cada día más a su objetivo primordial: salvar a las abejas y mostrar a la gente su importancia para el medio ambiente y la economía.

Richard Branson: una buena dosis de energía

Quien se imagine a Richard Branson, fundador del multimillonario Grupo Virgin, como un empresario de carrera con traje y corbata, se equivoca. Se hace llamar a sí mismo como «Dr. Sí», y por una buena razón: dice sí a las ideas no convencionales, a los nuevos conceptos y amplía constantemente su empresa con nuevas áreas de negocio que no tienen nada que ver entre sí. Dice que sólo se puede tener verdadero éxito si se disfruta de lo que se hace. Para él es importante que los clientes y colaboradores se sientan escuchados, y por eso los visita cada cierto tiempo. Sus diversos intentos de récord mundial y sus éxitos, como el de cruzar el Canal de la Mancha como el kitesurfista de mayor edad, completan la imagen de un empresario lleno de energía.

viva. ascender.